Billetes y monedas

El proceso de creación y diseño

El Consejo Europeo celebrado en Madrid en 1995 fue el que bautizó la nueva unidad monetaria con el nombre de euro.

Una de las primeras tareas que hubo que acometer fue determinar el número y los valores faciales de los nuevos billetes y monedas. En 1995 el Consejo del Instituto Monetario Europeo (IME) acordó que la moneda de mayor denominación sería la de dos euros, y el billete de menor valor, el de cinco euros. Se buscó una serie sencilla de valores (1, 2, 5), válida tanto para los billetes como para las monedas, que facilitara su manejo a los ciudadanos. Así fue como se decidió que los europeos cambiaran sus monedas nacionales por ocho monedas -de valores comprendidos entre un céntimo y dos euros- y siete billetes -de cinco a 500 euros-.

Una vez fijadas las denominaciones, se puso en marcha el proceso de diseño, con el fin de conseguir unos billetes y monedas que, además de representar la esencia de la Unión Europea (UE), fueran capaces de despertar sentimientos de identificación en más de 300 millones de ciudadanos con historias, realidades y expectativas bien distintas.

El tema del diseño: las épocas y los estilos de Europa

El IME, asesorado por un comité de expertos en diseño gráfico, psicología e historia, escogió como tema base del diseño de los billetes las épocas y los estilos de Europa. Se debían representar los principales períodos artísticos de la historia cultural europea: el clásico, el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco, la era del hierro y el cristal, y la arquitectura moderna del siglo XX.

Los bocetos que se presentaran al concurso debían además satisfacer una serie de condiciones técnicas que hicieran posible su impresión y que garantizaran su protección contra la falsificación, para lo cual habían de incluir avanzados elementos de seguridad, como la marca de agua, el hilo de seguridad, la impresión calcográfica, los hologramas o las tintas de aspecto variable.

Los diseñadores también hubieron de tener en cuenta las recomendaciones realizadas por la Unión Europea de Ciegos: billetes de distintos tamaños, colores que contrastaran entre sí cuando las denominaciones de los billetes fuesen próximas, la incorporación del valor facial de forma clara y fácilmente legible y algunos elementos perceptibles al tacto.

En diciembre de 1996, el Consejo del IME proclamó ganador el proyecto del diseñador Robert Kalina, presentado por el Österreichische Nationalbank, el Banco Central de Austria. Los principales motivos del diseño ganador eran unas puertas y ventanas en los anversos, como símbolo del espíritu de apertura de la UE, y unos puentes en el reverso, metáfora de la cooperación y la comunicación entre los pueblos europeos y el resto del mundo. Los billetes incluían, además, el mapa de Europa, con las islas y los territorios de ultramar, y las 12 estrellas de la UE.

Los monumentos representados en los billetes están compuestos a partir de los elementos característicos de cada período artístico, los cuales resultan familiares a todos los ciudadanos, pero no pueden asociarse a ningún país en particular.

Finalmente, en junio de 1997 el Consejo del IME aprobó los diseños finales y los dio a conocer.