Sostenibilidad: el Banco se moja
Durante mucho tiempo hemos hablado de sostenibilidad como si fuese una etiqueta, algo que se consigue y en torno a lo que construir un relato. Pero ¿y si en realidad fuese otra cosa? ¿Y si fuese un activo clave para generar valor, mejorar la eficiencia y garantizar el futuro?
"Hemos encontrado un pequeño filón que estamos intentando explotar y nunca mejor dicho lo de filón, porque es un arroyo que circula por debajo de la Cámara del Oro, de la famosa Cámara del Oro del Banco de España, donde, hasta la fecha, ese agua la hemos recogido y la hemos bombeado, pero la estamos cuantificando y analizando porque con ese agua podríamos reducir hasta un 25% de nuestro consumo en el edificio de Cibeles."
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Hablamos de consumo energético en edificios históricos, de tecnología y huella de carbono, de reciclaje y economía circular. Lo verde sigue de moda.
Coincidiendo con el Día Mundial del Medioambiente, en este episodio de CIENxCIEN, Ana Comellas organiza una mesa redonda al aire libre, sentando a expertos de distintas áreas del Banco para abordar la sostenibilidad desde dentro: cómo se aplica en el día a día, cómo se mide y, sobre todo, cómo se traduce en decisiones concretas.
Alicia de Quinto, economista de la Oficina Ambiental, Social y de Gobernanza (ASG) abre el episodio planteando que los riesgos climáticos siguen avanzando y obligan a actuar, pero la situación geopolítica actual no lo pone fácil: “lo verde no ha dejado de estar de moda, pero sí está bajo presión”. Aunque el compromiso de algunos países y organizaciones ha decaído en este sentido, la evidencia es que la sostenibilidad no es solo una cuestión ambiental: es también económica y financiera.
La conversación sigue entre especialistas de distintas áreas, recorriendo el ciclo de vida completo de la sostenibilidad dentro de la institución: desde cómo se contratan servicios y productos hasta qué sucede cuando finaliza su vida útil.
En ese camino, la tecnología también juega un papel clave. “El uso de la tecnología puede ser sostenible, pero para ello hace falta el compromiso de toda la organización”, explica Miguel Ángel Peña, jefe de la División de Experiencia Digital del Empleado. En el día a día, ese compromiso se traduce, por ejemplo, en seleccionar equipamiento con menor consumo energético, en diseñar centros de datos más eficientes desde su origen o hacer un uso adecuado de la inteligencia artificial. Porque incluso aquello que no vemos, como la infraestructura digital, tiene una huella ambiental.
La sostenibilidad también está en cómo se diseñan y gestionan espacios tan complejos como los edificios del Banco de España. En este sentido, Damián Gemeno, jefe de la División de Mantenimiento y Obras, pone el acento en que ya desde el siglo XIX: “el Banco de España lleva en su ADN esa mejora de eficiencia”, desde el diseño original con abundante cristal del edificio de Cibeles, para favorecer la entrada de luz natural.
Aunque haya ámbitos donde el margen de actuación es más limitado, como los consumos estructurales que están ligados a la seguridad o al funcionamiento continuo de la institución, las revisiones y mejoras son constantes y permiten reducciones continuas de nuestro impacto ambiental.
Entre las funciones que realiza el Banco de España en estos edificios, destaca una actividad industrial: la producción y distribución del efectivo: “los billetes son el resultado de un proceso industrial que tiene un impacto ambiental que intentamos reducir en cada una de sus etapas” nos explica Rubén Ortuño, responsable de Tecnología de la División de Innovación y Tecnología del Efectivo.
Y desde la selección de materiales para su fabricación (algodón reciclado) hasta su destrucción al final de la vida útil de los billetes, el impacto ambiental de todo el ciclo de vida se mide y optimiza constantemente. El impacto ambiental del efectivo que usa una persona al año es el equivalente a conducir 8 km en coche, frente a los 55 que supone lavar durante ese mismo año una camiseta de algodón una vez a la semana.
Una de las ideas clave del episodio es la importancia de medir lo que no siempre es visible. Y alguien que sabe de convertir consumos en emisiones equivalentes es Victoria Díaz, ambientóloga de la Unidad de Prevención de Riesgos Medioambientales: ”Es necesario que todos hagamos un análisis de qué consecuencias tiene nuestro día a día en el medioambiente y, a partir de ahí, ver y decidir, en la medida de cada uno, dónde podemos actuar”.
El episodio se cierra con una idea compartida: la sostenibilidad no es un discurso, es una manera de hacer las cosas. Desde el compromiso institucional hasta los pequeños gestos individuales, todo ayuda. Porque, en un contexto de incertidumbre, la sostenibilidad no es solo responsabilidad: es también rentabilidad.





