América Latina llega a 2026 en una situación más sólida por los precios de las materias primas y la mayor estabilidad del sistema financiero.
En un escenario de mayores riesgos, su capacidad para sostener el crecimiento dependerá de:
- la prudencia fiscal,
- la credibilidad monetaria,
- las reformas estratégicas y
- una gestión eficaz de las perturbaciones externas.