Política monetaria

La estrategia del BCE

La estrategia de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) se articula en torno a dos elementos principales:

Definición cuantitativa de la estabilidad de precios

Aunque el Tratado de Maastricht establece claramente que el objetivo principal del Eurosistema es el mantenimiento de la estabilidad de precios, no ofrece una definición precisa de lo que se entiende como tal.

Para determinar este objetivo con mayor precisión, el Consejo de Gobierno del BCE señaló la siguiente definición cuantitativa en 1998: "La estabilidad de precios se define como un incremento interanual del índice armonizado de precios de consumo (IAPC) de la zona del euro inferior al 2%. La estabilidad de precios ha de mantenerse en el medio plazo".

En el año 2003, tras efectuar una exhaustiva evaluación de su estrategia de política monetaria, el Consejo de Gobierno aclaró que, de acuerdo con la definición, su objetivo era mantener a medio plazo las tasas de inflación por debajo del 2%, pero próximas a este valor.

Análisis exhaustivo de los riesgos para la estabilidad de precios

Este análisis se organiza a partir de dos perspectivas analíticas pero complementarias sobre la determinación de la evolución de los precios, denominadas los dos pilares:

  • El análisis económico

    El primer pilar, o análisis económico, tiene por objeto evaluar los determinantes de corto a medio plazo del comportamiento de los precios. Centra la atención en la actividad real y en la situación financiera de la economía, tomando en consideración la influencia que ejerce sobre ellos la interacción entre la oferta y la demanda en los mercados de bienes, servicios y factores.

    Se analizan los indicadores de la economía real, la evolución de los mercados financieros, la evolución del tipo de cambio y las proyecciones macroeconómicas para la zona del euro realizadas por los expertos del Eurosistema entre otros.

  • El análisis monetario

    El segundo pilar, o análisis monetario, se centra en un horizonte más amplio y aprovecha el vínculo existente a largo plazo entre el dinero y los precios. Sirve sobre todo para contrastar, desde una perspectiva de medio a largo plazo, los indicios de corto a medio plazo procedentes del análisis económico.

    Se toman en consideración la evolución de una amplia gama de indicadores monetarios, incluido el M3, sus componentes y contrapartidas, y se realiza una evaluación exhaustiva de la situación del crédito y de la liquidez.

    Este enfoque basado en dos pilares sirve para contrastar las indicaciones proporcionadas por el análisis económico a más corto plazo con las derivadas del análisis monetario a más largo plazo. Esto garantiza que la política monetaria no pase por alto información importante para evaluar las tendencias futuras de los precios y reduce el riesgo de error que introduciría la dependencia excesiva de un solo indicador o modelo.