Serie: Documentos de Trabajo. 2639.
Autor: David Cuberes, Aitor Lacuesta, Carlos Moreno-Pérez y Daniel Oto-Peralías
Energía
- Cambio climático y transición ecológica
- Economía Internacional
Documento completo
Resumen
En este documento se analiza cómo la concentración de la propiedad de la tierra condiciona el despliegue de grandes proyectos de energía renovable en seis países europeos (España, Alemania, Francia, Italia, Bélgica y Países Bajos). Utilizando una metodología basada en cuadrículas de 5 × 5 km y datos catastrales de parcelas, mostramos que las celdas con una mayor proporción de superficie concentrada en parcelas grandes (≥ 10 ha) tienen una probabilidad sustancialmente mayor de albergar megaplantas fotovoltaicas (FV) (≥ 50 ha), con una semielasticidad estandarizada del 68 % en la muestra conjunta, un resultado coincidente en los seis países analizados. Asimismo, encontramos que la concentración de la tierra impulsa la implantación agregada de energía solar: un aumento de una desviación estándar en dicha concentración incrementa un 62 % el número esperado de hectáreas fotovoltaicas dentro de una celda de la cuadrícula, un efecto explicado casi exclusivamente por la presencia de megaplantas. En cambio, el efecto sobre los parques eólicos es más débil y heterogéneo, lo que concuerda con el hecho de que la energía eólica requiere una agregación de suelo contiguo menos intensa que la solar. Una prueba de especificidad y un análisis de descomposición corroboran que el mecanismo de agregación de tierras opera específicamente en el margen de las megaplantas. Además, una comparación directa entre la concentración catastral de la propiedad y el tamaño operativo de las explotaciones agrícolas demuestra que el factor determinante es la propiedad de la tierra, y no la escala de explotación agraria. Un análisis más detallado, realizado mediante una cuadrícula de 500 metros dentro de los municipios, confirma el efecto de la concentración de la tierra sobre las megaplantas fotovoltaicas y revela además que dicho efecto se atenúa en las zonas de regadío, donde unas rentas agrícolas más elevadas aumentan el valor de reserva de los propietarios del suelo. Interpretamos estos resultados mediante un marco conceptual en el que la implantación solar requiere el consentimiento unánime de un conjunto de propietarios, cuyo número disminuye a medida que aumenta el tamaño de las parcelas, mientras que la energía eólica solo necesita el acuerdo de una parte de ellos. Nuestros hallazgos ponen de manifiesto que la estructura de la propiedad de la tierra es un factor decisivo en la transición energética: la fragmentación dificulta el despliegue de proyectos a gran escala, mientras que la concentración lo facilita, aunque canaliza sus beneficios hacia un reducido número de grandes propietarios, lo que puede intensificar el malestar en las zonas rurales y la oposición local a estos proyectos.