Si una persona es poseedora de una moneda deteriorada o defectuosa, puede acudir a una entidad de crédito, presentarla directamente en una sucursal del Banco de España, o remitirla al Centro Nacional de Análisis de Moneda (CNAM).
Análogamente a lo dispuesto para los billetes, las monedas deterioradas o defectuosas han de ser sometidas a peritación, para lo que se solicita la colaboración técnica del laboratorio de la Real Casa de la Moneda-FNMT, donde se acuña la moneda.