Sobre el Banco

Del Banco de San Carlos al Banco de España

El actual Banco de España se instituyó en las postrimerías del siglo XVIII. Desde entonces ha sido testigo y, a veces, protagonista de la evolución política, económica y social de nuestro país. A continuación se repasa a grandes rasgos, su historia:

1782

El 2 de junio mediante una real cédula firmada por el rey Carlos III, se funda el Banco Nacional de San Carlos, basado en el proyecto presentado por el conde de Cabarrús al primer ministro, el conde de Floridablanca.

Sus objetivos eran: servir de apoyo financiero al Estado facilitando la circulación de los vales reales (deuda pública) y convirtiéndolos en efectivo, proveer de víveres y vestuario a las fuerzas armadas, atender los pagos de la Corona en el extranjero, combatir la usura y proporcionar crédito al comercio y a la industria.

Fue una institución moderna para la época: su capital era privado y estaba dividido en acciones. Se preveía el reparto de dividendos y la junta de accionistas era soberana sobre los accionistas singulares, entre los que se encontraba el propio rey.

Emitió los primeros billetes de banco españoles, llamados cédulas del Banco de San Carlos, los cuales no tuvieron demasiada aceptación entre el público.

Tras diversas vicisitudes y dificultades, generadas sobre todo por los enfrentamientos de España con Francia e Inglaterra, sus posibilidades financieras fueron disminuyendo y sus esfuerzos se centraron en buscar soluciones al enorme endeudamiento que el Gobierno había adquirido con la entidad y que no podía satisfacer.

1829

El Gobierno y el Banco Nacional de San Carlos llegaron a un acuerdo por el cual este renunció a los casi 310 millones de reales que aquel le adeudaba a cambio de la entrega a sus accionistas de 40 millones de reales en acciones del Banco Español de San Fernando, creado por una real cédula de Fernando VII de 9 de julio. Esta institución, nacida como banco de emisión, recibió la facultad de emitir billetes en la capital del reino -privilegio que mantuvo en exclusiva hasta 1844- y la misión de financiar al Gobierno.

1844

El Banco de Isabel II surgió por iniciativa privada con la finalidad de potenciar la vida mercantil. Tenía la facultad de emitir billetes al portador, lo que provocó la oposición del Banco Español de San Fernando, que inició todo tipo de acciones legales contra el nuevo banco, aunque estas resultaron inútiles.

1847

El Banco de Isabel II estaba al borde de la suspensión de pagos, debido entre otros al bajo nivel de actividad económica de la nación y la crisis financiera que padeció, lo que motivó su fusión con el Banco Español de San Fernando.

Nació así el nuevo Banco Español de San Fernando, con facultad para emitir billetes en Madrid y crear sucursales en todos aquellos lugares en los que no hubiese un banco de emisión. En aquellas fechas solo había otras dos entidades con facultades emisoras de billetes en España: el Banco Español de Cádiz, fundado en 1846 como sucursal del Banco de Isabel II, y el Banco de Barcelona, primer banco comercial español no oficial, fundado en 1844.

1856

La Ley de 28 de enero redenomina al nuevo Banco Español de San Fernando como Banco de España, otorga al Estado la potestad de nombrar al gobernador y a dos subgobernadores y establece un sistema de pluralidad de bancos de emisión con la limitación de crear un banco emisor por plaza.

Tras esta liberalización los empresarios y comerciantes empezaron a crear bancos en las principales capitales españolas y el Banco de España abre sus primeras sucursales en Alicante y Valencia.

1868

El ministro de Hacienda, Laureano Figuerola, declara la peseta -dividida en 100 céntimos- como unidad básica del sistema monetario español. Las primeras monedas se acuñaron en 1869.

1874

El Decreto-Ley de 19 de marzo, impulsado por el ministro de Hacienda José de Echegaray, acaba con el sistema de pluralidad de emisión y concede al Banco de España el monopolio de la emisión de billetes para la península y las islas, a cambio de un importante crédito para cubrir las necesidades financieras del Gobierno.

Asimismo, da la opción a los demás bancos provinciales de permanecer como bancos comerciales, sin el privilegio de emitir billetes, o de integrarse en el Banco de España como sucursales. La mayoría de los bancos provinciales se integraron y solo cinco de ellos decidieron continuar como bancos comerciales.

En estos años se generalizó el patrón oro en Europa, en gran parte de América y en Japón; sin embargo, España no adoptó este patrón, por lo que los billetes en pesetas, recientemente impresos, nunca fueron convertibles exclusivamente en oro.

1921

La Ley de Ordenación Bancaria o Ley Cambó, de 29 de diciembre, reorganiza el sistema financiero y regula por primera vez las relaciones entre el Banco de España como banco central y la banca privada.

Además aumentó el capital del Banco de España, le asignó la inspección de la banca privada y le convirtió en el órgano principal de la política monetaria del Gobierno, para lo cual se estableció un tipo de interés preferente para las operaciones de redescuento con los otros bancos. También se dieron los primeros pasos para una política de tipos de cambio con el exterior y se fijó la participación del Tesoro en los beneficios del Banco.

Se puede decir que esta ley es la que configuró la función del Banco de España como auténtico banco central.

1936-39

Durante la Guerra Civil, la fragmentación del país en dos zonas, una controlada por el ejército republicano y otra por el ejército nacional, hizo que el Banco quedase dividido entre ambas, lo que dio lugar a dos entidades emisoras y dos pesetas diferentes, solo reconocidas en su propia zona de emisión.

Buena parte de las reservas de oro del Banco se enviaron a Moscú y se utilizaron para financiar la guerra.

Tras la contienda, asumió el protagonismo el ministro de Hacienda José Larraz, que inició la reconstrucción del sector financiero y del propio Banco de España.

1946

La política financiera se plasmó en la Ley de Ordenación Bancaria, que otorgaba al Gobierno la mayoría de las competencias en materia de política monetaria, lo que convirtió el Banco de España en un mero instrumento del Ministerio de Hacienda y acentuó su papel de banco de bancos, al indicar que la banca privada tenía la obligación de depositar en el Banco de España un determinado porcentaje de los recursos ajenos.

El Plan de Estabilización de 1959 sentó las bases para que el Banco de España recuperara sus facultades y competencias adecuadas a la nueva apertura política y económica hacia el exterior.

1962

La Ley de Bases de Ordenación del Crédito y la Banca, de 14 de abril, confia la responsabilidad de la política monetaria al Ministerio de Hacienda y reconoce al Banco de España como autoridad y competencia en el orden técnico para ejecutar y desarrollar las medidas correspondientes.

El Decreto-Ley de 7 de junio sobre Nacionalización y Reorganización del Banco de España -en cumplimiento y desarrollo de la Ley de 14 de abril- nacionaliza el Banco de España por lo que deja de ser una sociedad anónima. Además establece las funciones propias del Banco: las operaciones de emisión, la tesorería del Estado y el servicio financiero de la deuda pública, la ejecución de la política monetaria, la regulación del mercado de dinero, la información y el asesoramiento al Gobierno en las materias de moneda y crédito, el movimiento de pagos internacionales, la elaboración de estadísticas e información de riesgos y el control e inspección de la banca privada.

El Banco no se encargó en realidad de los pagos exteriores y la centralización de reservas hasta el año 1969.

1971

La Ley de 19 de junio, sobre Organización y Regulación del Crédito Oficial, desarrollada por un real decreto posterior del Ministerio de Hacienda, otorga al Banco de España competencias supervisoras sobre las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito.

1980

La Ley de 21 de junio de Órganos Rectores del Banco de España, supone el reconocimiento de un sustancial grado de autonomía del Banco, tanto desde un punto de vista funcional (por ejemplo, en el ámbito de la política monetaria), como orgánico.

1988

La Ley de Disciplina e Intervención Bancaria desarrolla la labor supervisora del Banco de España, extendiéndola a todas las oficinas de las entidades de crédito (bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito), dentro o fuera del territorio nacional y, con responsabilidades limitadas, a las sucursales de entidades comunitarias que operan en España.

1994

La Ley de Autonomía del Banco de España, termina de configurar al Banco de España como responsable de la política monetaria, al tiempo que garantiza su independencia del Gobierno en el diseño de esa política. El impulso definitivo para el reconocimiento formal de esta autonomía lo proporcionó el proyecto de Unión Monetaria en Europa, que consideraba necesario que los países que desearan incorporarse debían contar, previamente, con bancos centrales independientes del poder político.

La ley modificó sustancialmente las relaciones del banco emisor con el Gobierno. Así, por un lado, quedaba prohibida la financiación a las Administraciones Públicas. Por otro, el Banco de España debía limitarse a informar al Gobierno de los objetivos y ejecución de la política monetaria, sin recabar ni aceptar instrucciones procedentes del Gobierno ni de ningún otro órgano nacional o comunitario. Asimismo, se establecieron mandatos relativamente largos y no renovables (seis años) para el gobernador y el subgobernador del Banco, y se fijaron, de manera muy estricta, las posibles causas de su cese en el cargo.

1998

Con la Ley 12/1998, de 28 de abril, se reformó la Ley de Autonomía y se estableció que el Banco de España se integraba en el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), junto con los otros bancos centrales nacionales de los países de la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE). Se ultimaron los preparativos para la creación de la moneda única europea.

1999

Desde el 1 de enero el euro se convirtió en la moneda de 11 países de la Unión Europea (UE): España, Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal, a los que se añadió Grecia dos años más tarde.

Desde esa fecha, los Estados miembros participantes adoptaron el euro como unidad de cuenta y compartieron una política monetaria común.

2000-09

El proceso de integración europea culminó el 1 de enero de 2002, cuando se pusieron en circulación los nuevos billetes y monedas en euros, que sustituyeron a los nacionales.

En este período además hubo un proceso de adaptación a las nuevas Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) y su traslación a las entidades de crédito y se asentó la colaboración del Banco de España en el ámbito europeo, tanto dentro del Eurosistema como en los diversos comités de la Unión Europea (UE).

Destacar también la presencia del Banco en otros foros y organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco de Pagos Internacionales, el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos o el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, considerado como el creador global de estándares de regulación y supervisión y cuyo principal objetivo es homogeneizar las prácticas de supervisión bancaria prudencial de todo el mundo.

TAMBIÉN LE INTERESA...

Publicaciones relacionadas