La Central de Información de Riesgos (CIR) es un servicio público del Banco de España que gestiona una base de datos en la que constan, prácticamente, todos los préstamos, créditos, avales y riesgos en general que las entidades financieras tienen con sus clientes.
Las entidades de crédito declaran a la CIR sus riesgos crediticios e información relevante de sus clientes deudores como su nombre, su número de identificación fiscal y el importe de su deuda a final de cada mes.
Las entidades de crédito conocen a través de la CIR el nivel de endeudamiento de una persona o empresa cuando estudian la concesión de una operación crediticia.
La Ley 26/1988 en su artículo 48.2
faculta al Ministro de Economía y Hacienda para, con el fin de proteger los legítimos intereses de los clientes frente a las entidades, establecer algunas obligaciones en las relaciones contractuales, exigir la comunicación de las condiciones básicas de las operaciones y regular determinados aspectos de su publicidad.
Las entidades de crédito cumplen así con diferentes normas relativas a la transparencia de las operaciones, la protección del cliente y otros aspectos de protección general de los consumidores.