Sobre el Banco

Ramón Casas i Carbó - Paisaje (Camí antic de Vilanova)

Ramón Casas i Carbó (Barcelona, 1866-1932)
Paisaje (Camí antic de Vilanova), 1890
Óleo sobre lienzo, 109 x 147 cm
Colección Banco de España
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Aunque representa un paisaje natural real, el camino antiguo de Vilanova, la ausencia de elementos distintivos reconocibles, con un cielo nuboso, un horizonte difuso, tan solo quebrados por un poste de electrificación y con dos caminos alternativos como protagonistas le dan un carácter onírico, presentando al espectador un destino incierto y desconocido, invitándole a ir allá a donde su imaginación quiera alcanzar.

Paisajes para un tiempo de cambio

Ramón Casas, excepcional retratista de las élites culturales y aristocráticas de su época, fue también un excelente paisajista y diseñador gráfico (firmó carteles para Anís del Mono, Papel Boer y Cigarrillos París). Recibió su primera formación de Juan Vicens, se trasladó después a París, donde fue discípulo de Carolus-Duran y donde entró en contacto con los impresionistas, particularmente con Manet, a quien admiraba. Junto a Santiago Rusiñol y al escultor Enric Clarasó, formará un trío representativo del arte catalán, dentro de la modernización tanto lingüística como iconográfica del panorama artístico nacional de principios del siglo XX.

La excepcional obra de Ramón Casas se caracteriza por los retratos o las escenas de la cotidianidad urbana, fundamentalmente reflejo de su vida cosmopolita y bohemia en las dos ciudades en las que más tiempo residió, París y Barcelona. Escenas que reflejaban los tiempos cambiantes, no siempre en clave optimista, ya que también abundan las pinturas de lectura crítica. El cuadro que conserva la Colección Banco de España, un paisaje catalán tal y como aparece subrayado en la trasera de la obra, nos resulta especialmente interesante y moderno, no solo por su factura, que aúna fórmulas naturalistas con toques de influencia impresionista, sino también por lo que representa: un escenario rural que se ve transformado por el progreso y la modernidad. Se trata de una obra pintada en 1890, año crucial en la trayectoria de este pintor barcelonés y clímax de la renovación de la pintura catalana. Junto a Rusiñol y a Clarasó, Casas participa ese mismo año en una polémica exposición en la Sala Parés de Barcelona que fue toda una declaración de intenciones. Supuso, amén de un fracaso comercial, el posicionamiento en contra de los sectores más conservadores y reacios a la renovación lingüística, acostumbrados a los asuntos amables y anecdóticos.

Este antiguo camino a Vilanova de Ramón Casas contiene varios síntomas de la modernidad: en paralelo al viejo y solitario camino, senda para las carretas, pasan, por un lado, las vías del tren, y por otro, los postes que soportan el tendido eléctrico. Se trata de un espacio más bien desnudo, despojado de toda aquella anécdota que pudieran teatralizar unos sujetos voluntariamente omitidos. Casas es certero, muestra lo que ve: un paisaje mediterráneo de arbusto bajo que ha sido duramente desmontado, a dentelladas de pala, para albergar el futuro. Todo un manifiesto.

Sobre texto de Isabel Tejeda, extraído del Catálogo Razonado de la Colección Banco de España (Banco de España, Madrid, 2020)