Es posible que a veces no esté conforme con las actuaciones de su entidad. Asuntos como las comisiones cobradas o el cálculo de intereses pueden provocar el desacuerdo entre las dos partes. Para solucionar estos conflictos, en España existen diversos sistemas regulados desde la Administración Pública que permiten que el cliente bancario presente sus quejas y reclamaciones.
En todo caso, siempre puede acudir a los tribunales de justicia o a un órgano arbitral aceptado por ambas partes. No obstante, debe ser consciente de que la vía judicial supone un coste material y un esfuerzo personal. En cambio, esta vía sí es frecuentemente utilizada por las asociaciones de consumidores que ejercen acciones colectivas relacionadas con cuestiones que afectan a un número importante de posibles perjudicados.